España: puerta abierta para los inmigrantes africanos

La política de inmigración española viene siendo, desde hace décadas, suicida, sea cual sea el gobierno del momento, pero hay que reconocer que con Sánchez el asunto pasa de castaño oscuro. La caída demográfica es la otra cara de otra malísima política: la de la protección de la natalidad y de la familia. España va hacia el abismo, siendo lo peor que los españoles o no se dan cuenta o no se quieren dar o, por ambas, son idiotas.

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Hace apenas un año, la mayoría de los “refugiados” africanos llegaban a Italia desde Libia. El primer ministro Giuseppe Conte y el ministro del Interior Matteo Salvini, en cooperación con las autoridades libias y los guardacostas libios, tomaron medidas para frenar tal forma de proceder, por lo que Italia dejó de ser la principal ruta de migración. En la actualidad, España se ha convertido en una nueva puerta para los inmigrantes africanos que desean llegar a Europa.

El número de inmigrantes que llegan al Viejo Continente a través de la Península Ibérica crece cada año. Desde principios de Enero hasta el 5 de Agosto, un total de más de 59.000 personas arribaron a Europa por mar, de los cuales menos de 19.000 lo hicieron a Italia, más de 16.000 a Grecia y casi 24.000 a España, que es más del 40% de todos los denominados “refugiados” que llegan al Viejo Continente.

LLEGADAS DE INMIGRANTESPOR PAÍSES
                  Totales (por tierra y mar) a Grecia, Italia y España
2016 2017 1 Enero a 29 de Junio 2018
Grecia 176.906 35.052 25.355 (por mar 15.970)
Italia 181.436 119.369 18.392 (por mar 18.392)
España 14.558 28.707 26.583 (por mar 22.858)

Desde principios de 2018, casi tantos inmigrantes han pasado por España como durante todo el año pasado, y el número va en aumento. Por lo tanto, la ruta de tránsito a través de Libia y Túnez ha perdido su importancia a favor de la vía a través de Argelia y Marruecos, donde ya 50.000 africanos ansían cruzar el Estrecho de Gibraltar. Este fenómeno se ve favorecido por las siguientes circunstancias:

1. El gobierno izquierdista español de Pedro Sánchez tiene un enfoque completamente diferente a la inmigración que su homólogo italiano encabezado por Giuseppe Conte. Mientras los italianos están cerrando puertos a embarcaciones no gubernamentales que transportan africanos y se aseguran de devolver a los inmigrantes indocumentados a sus países de origen, Sánchez anunció una política de puertas abiertas en junio. El gobierno español también se comprometió a retirar el alambre de púas de las vallas de Ceuta y Melilla y prometió –y ya se ha aprobado– a los recién llegados atención médica gratuita o “sanidad universal”.

2. Cuando el gobierno italiano comenzó a tomar acciones cada vez más decididas para bloquear la afluencia de personas de África, George Soros, que apoya y financia la inundación de Europa con inmigrantes  –africanos y de cualquier otra parte del tercer mundo–, se reunió con el presidente español a fines de junio. El multimillonario, que ya financió las acciones secesionistas en Cataluña, propuso la retirada del apoyo a los dichas aspiraciones separatistas catalanas, ​​a cambio de la aceptación por Madrid de masas de inmigrantes africanos.

3. Cuando Alemania y Francia se vieron superados en su empeño por hacer frente a la ola de “refugiados”, el gobierno de Pedro Sánchez decidió abrirles las puertas del país, convirtiendo a España en el líder europeo de la política migratoria. Poco después de haber asumido el cargo, el nuevo presidente dijo que la UE debería percibir la migración como un problema de todos los Estados miembros y, en consecuencia, dijo, el descenso o desaparición de la “solidaridad” en este asunto debería combatirse mediante la presión sobre los gobiernos poco cooperativos hasta llegar a marginarles. El hecho de que Bruselas pague por aceptar africanos, despierta la sospecha de que el gobierno de Sánchez, al aceptarlos en España, busque con ello medios financieros para equilibrar el enorme déficit presupuestario que sufre España.

4. La tasa de fertilidad de España es extremadamente baja: tan sólo 1,32. El nuevo gobierno -incluido el Ministro de Asuntos Exteriores, José Borrell, ha afirmado que se necesita “sangre nueva” para que Europa “no se convierta en un continente envejecido” –lo que ya es– que no pueda crecer económicamente; o sea, el mismo escenario, del que la Fundación Gefira ya alertó en su momento, se implementará en otros países. Sin embargo, tal acción tiene un efecto opuesto al deseado, que se puede ver después de lo que denunciamos que ocurre en Francia con respecto a la falta de autoridad de la policía (ver AQUÍ).

5. La distancia de Marruecos y Argelia a la costa sur de España es mucho menor que la de Libia a Italia. Esto permite a las organizaciones internacionales transportar a los inmigrantes de manera fácil y rápida e incluso anima a estos últimos a cruzar el mar por su cuenta; hay numerosos videos circulando por las redes sobre la llegada de pateras a las playas del sur de Andalucía. La distancia entre la costa marroquí y España es de menos de 50 km.

Desde hace varias semanas se observa con claridad que el gobierno de Madrid no toma en consideración las consecuencias de su política de “fronteras abiertas”. España está aceptando todos los barcos con inmigrantes que otros países no dejan entrar. El 26 de Julio, seiscientos africanos se abrieron paso violentamente a través de la frontera española de Ceuta, dejando más de 20 bajas entre los guardias civiles. Por supuesto, los agresores no fueron devueltos, sino atendidos en centros temporales de “refugiados”. En tan sólo dos días, 27 y 28 de Julio, llegaron a España por mar 1.200 inmigrantes, lo que demuestra que Madrid no quiere evitar que los africanos inunden el país. Todo lo cual apunta a que España se va a convertir en un estado donde en un futuro cercano llegarán más inmigrantes que en años anteriores a Italia y Grecia.

 

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